Mostrando entradas con la etiqueta Caravia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Caravia. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de octubre de 2016

Caravia, La ría, Noriega. El Tornaviaje, El Descubrimiento

Las carreteras interiores aportan escenarios sencillos pero de gran belleza, en especial cuando hay cambios estacionales. La primera de las acuarelas deriva de una fotografía tomada en Caravia, entre Ribadesella y Colunga (Asturias), si bien podría pertenecer a cualquier otro lugar, y la segunda fue realizada en un bello rincón de la ría de Villaviciosa cercano a la playa El Puntal.

José Manuel contribuye con una acuarela de un típico rincón asturiano, mientras que Valentín nos trae un par de trabajos realizados en Noriega (Ribadedeva), a unos seis km de Colombres, capital del Concejo.


Acuarela de Javier Cuevas. Caravia. Grupo Ultramar Acuarelistas
Una carretera secundaria, acuarela de Javier


La ría de Villaviciosa. Acuarela de Javier Cuevas. Grupo Ultramar Acuarelistas
La ría de Villaviciosa. Acuarela de Javier


Acuarela de José Manuel Díaz. Grupo Ultramar Acuarelistas
Rincón asturiano. Acuarela de José Manuel


Noriega. Acuarela de Valentín del Fresno. Grupo Ultramar Acuarelistas
Noriega. Acuarela de Valentín


Torre de Noriega. Acuarela de Valentin del Fresno. Grupo Ultramar Acuarelistas
Torre de Noriega, s. XIII - XIV, Acuarela de Valentín.




Dos reseñas históricas inevitables en éstas fechas...

Escapando de la influencia de los vientos alisios en la latitud de Japón, tomaron la corriente del "Kuro Shivo" y un ocho de octubre llegaron a Acapulco.

Andrés de Urdaneta (*Ordizia, +Méjico), es religioso, cosmógrafo y un marino reconocido, que por orden de Felipe II participa en la organización y viaje desde América hasta Filipinas como director marino y espiritual, en la expedición de Manuel López de Legazpi. Es el año del Señor de 1.564.

Para la ida, aprovechando los vientos, se precisaban unos tres meses de navegación, alcanzando las islas Marshall, la isla de Guam y finalmente Filipinas, pero el regreso duraba entre 6 y 9 meses, lo que originaba un coste muy alto en vidas y medios. Así que encontrar derrotas más breves era fundamental ya que muchos otros intentos habían fracasado. 

La reducción de tiempos era un propósito netamente comercial, evitando también recalar en puertos controlados por los portugueses. Este era el "Tornaviaje": ida y retorno de unas 15.000 millas marinas de navegación y una ruta marítima que España utilizaría durante los siguientes 300 años. Andrés de Urdaneta encontró la corriente que les llevaría de regreso a puerto de salida (Puerto Navidad, Méjico) en cuatro meses.

Como muchos otros, morirá en el olvido histórico.


Hace ya algunos siglos que por éstas fechas  tuvo lugar el tan discutido "Descubrimiento de América".

Fuesen o no los primeros en llegar a tales latitudes, lo cierto es que en aquellos años eran, junto a los taínos, los que navegaban por la mayoría de las islas del Caribe y por las costas del mar de las Antillas, desconocidas para el mundo occidental. Llegaron hasta la desembocadura del río Orinoco, algo más al sur de las islas de Trinidad y Tobago en su tercer viaje, y desde Punta de Caxinas hasta el golfo de Uraba en el cuarto.

Es en el tercer viaje, y éste es el asunto de hoy, en el que debido al estado de los barcos, Colón y los suyos naufragan frente a una isla aún no colonizada, Jamaica. A partir de aquí toda la escenografía es muy española. Ciento diez de los tripulantes sobrevivirán a los ataques de los indígenas, a la escasez de agua y alimentos y, como no, a las revueltas internas. Las negociaciones del almirante con los indios, salvará la vida a los suyos.

El suceso es conocido por el gobernador de la cercana Española (Santo Domingo), Nicolás de Ovando, que no acude en su auxilio, siendo rescatados un año más tarde. Para regresar a España, tanto Colón como su hijo Hernando, deberán de pagarse el viaje.

El reconocimiento será menor de lo merecido cuando los cartógrafos alemanes que confeccionan el mapa den el nombre de América al nuevo continente en honor a Américo Vespucio. Cuando reconocen el error ya es demasiado tarde.

Solamente Colombia le será fiel.


jueves, 29 de septiembre de 2016

Playa de la Espasa. Juan Carreño Miranda

La playa de la Espasa, está localizada en la desembocadura el río del mismo nombre, que es a su vez límite de los concejos de Caravia y Colunga. Pertenece al concejo costero de Caravia (Principado de Asturias) y está situado entre los de Ribadesella y Colunga, teniendo al sur el de Piloña, Todo ello dentro del bellísimo enclave de la Sierra del Sueve, dónde el Pico Pienzu sirve de atalaya natural para contemplar la amplia costa asturiana en días claros y sin brumas, ya que se alza con sus 1.161 m a tan solo unos 6 km de la costa. Para el geólogo Guillermo Schultz podría verse desde Vizcaya hasta Galicia.

La playa es un amplio arenal de color dorado, visible en toda su extensión desde la Nacional 632 a su paso por el concejo. Dispone de una interesante escuela de surf.

"La playa de la Espasa" is located where La Espasa river meets the see. This river is the borderline between Caravia and Colunga councils. It can be accessed very easy on foot. In this area exist an interesant surf school.

Playa de la Espasa

Playa de la Espasa, acuarela de José Manuel Díaz. Grupo Ultramar Acuarelistas
Playa de la Espasa, vista por José Manuel

El caballete de Valentín del Fresno. Playa de la Espasa, Caravia. Grupo Ultramar Acuarelistas
El caballete de Valentín, con el escenario elegido al fondo.

Playa de la Espasa. Acuarela de Valentìn del Fresno. Grupo Ultramar Acuarelistas
Playa de la Espasa. Acuarela de Valentìn.

Javier, que durante el amplio verano asiste de forma esporádica a los encuentros "acuarelísticos", aporta un pequeño trabajo del Santuario del Carmen en Arboleya. Tema conocido por todos los aficionados asturianos a éste buen hacer.

Santuario del Carmen, Arboleya. Acuarela de Javier Cuevas. Grupo Ultramar Acuarelistas
Santuario del Carmen, Arboleya. Acuarela de J. Cuevas


Reseña histórica.

Un 3 de octubre de 1.685 fallece en Madrid el pintor Juan Carreño Miranda que junto a Pedro Menéndez de Avilés es uno de los insignes hijos de la villa de Avilés.

Nace el 25 de marzo de 1.614 de familia hidalga venida a menos. A la muerte de su madre, su padre se traslada a Madrid, llevándose a su hijo de tierna edad. Años más tarde conocerá de forma casual a Diego de Velázquez, que le introduce en el Palacio Real como ayudante y en dónde se asentará como pintor de la Corte.