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domingo, 7 de mayo de 2017

La Regalina, La Providencia, Noriega. Celón, Allande

Actividades realizadas con anterioridad son las que traemos a éstas páginas en el día de hoy, en que hemos pospuesto nuestra salida sabatina.

Torre de Noriega. Acuarela de Javier Cuevas. Grupo Ultramar Acuarelistas
Torre de Noriega. Acuarela de Javier

Paisaje. Acuarela de José Luis Díaz. Grupo Ultramar Acuarelistas
Paisaje. Acuarela de José Luis

Capilla de la Providencia. Acuarela José Manuel Díaz. Grupo Ultramar Acuarelistas
Capilla de la Providencia, Gijón. Acuarela de José Manuel

La Regalina, Cadavedo. Acuarela de Valentín del Fresno. Grupo Ultramar Acuarelistas
La Regalina, Cadavedo. Acuarela de Valentín

Celón. Allande.

Celón es una pequeña localidad que se desarrolló en siglos pasados al amparo de su iglesia. A escasos kilómetros de la Puela y situado a unos 540 m de altitud, se sitúa en la ladera que asciende a otro cercano lugar de notable interés histórico, el castro de San Chuis (ver 11.09.16).

Celón, Allande. Grupo Ultramar Acuarelistas
Celón

Iglesia de Celón, Allande. Grupo Ultramar Acuarelistas
La carretera ascendente muestra este panorama como tarjeta de visita
El lugar está actualmente habitado por un centenar de vecinos que se dedican a la ganadería y la agricultura.

La hoy Iglesia de Santa María de Celón fue un convento de monjes benedictinos, datando los primeros registros del año 1.085, aunque otros lo remontan al s. IX. También fue convento de monjas entre los s. XI y XII, llegando a desarrollar una gran labor administrativa para la Iglesia.

Iglesia de Santa María de Celón, Allande. Grupo Ultramar Acuarelistas
Iglesia de Santa María de Celón, Allande
Su construcción corresponde al románico tardío con portada de tres arquivoltas y base rectangular, al igual que su ábside, doble espadaña y otra entrada en el lateral derecho. Una de sus campanas está fechada en 1.222, año en que el rey Alfonso IX hizo obligatorio el paso de peregrinos por Obona y Tineo. En su interior pueden contemplarse escenas del arte figurativo mural del s. XVI, tanto en bóveda como en paredes, llevadas a cabo por un artista desconocido al que llaman "el Maestro de Celón". Es quizás su mayor riqueza.

Pinturas en bóveda de la iglesia de Celón, Allande. Grupo Ultramar Acuarelistas
Representación en la bóveda de la Coronación de la Virgen

Portada de la Iglesia de Celón. Grupo Ultramar Acuarelistas
Portada de la Iglesia
Siendo zona de paso de peregrinos hacia Santiago, surgen por aquél entonces dichos y leyendas que circulaban de boca en boca, sucediendo que por allí merodeaba una serpiente que atacaba a personas y animales (otra versión dice que se nutría de los cadáveres enterrados en la iglesia), y que se escondía en el ábside de la iglesia, al que accedía por un agujero en la parte inferior del mismo. Un valiente peregrino le dio muerte con un palo. A partir de aquí derivan versiones más o menos sofisticadas, pero con la misma base, aunque lo más probable es que la talla de piedra que escenifica el hecho corresponda a una primitiva representación de San Miguel venciendo al diablo o a San Jorge venciendo al dragón.

Representación de la serpiente ondulante. Iglesia de Celón, Allande. Grupo Ultramar Acuarelistas
Representación de la serpiente ondulante

Representación en el exterior del ábside de la Iglesia de Celón, Allande. Grupo Ultramar Acuarelistas
El peregrino o el santo derrotando al bicho.

Vía de escape de la serpiente, según la leyenda. Iglesia de Celón, Allande. Grupo Ultramar Acuarelistas
La vía de escape, aún visible


La iglesia de Santa María de Celón fue declarada Bien de Interés Cultural el 28.09.1973.

Las llaves para visitarla están disponibles en un bar cercano.

martes, 11 de octubre de 2016

Caravia, La ría, Noriega. El Tornaviaje, El Descubrimiento

Las carreteras interiores aportan escenarios sencillos pero de gran belleza, en especial cuando hay cambios estacionales. La primera de las acuarelas deriva de una fotografía tomada en Caravia, entre Ribadesella y Colunga (Asturias), si bien podría pertenecer a cualquier otro lugar, y la segunda fue realizada en un bello rincón de la ría de Villaviciosa cercano a la playa El Puntal.

José Manuel contribuye con una acuarela de un típico rincón asturiano, mientras que Valentín nos trae un par de trabajos realizados en Noriega (Ribadedeva), a unos seis km de Colombres, capital del Concejo.


Acuarela de Javier Cuevas. Caravia. Grupo Ultramar Acuarelistas
Una carretera secundaria, acuarela de Javier


La ría de Villaviciosa. Acuarela de Javier Cuevas. Grupo Ultramar Acuarelistas
La ría de Villaviciosa. Acuarela de Javier


Acuarela de José Manuel Díaz. Grupo Ultramar Acuarelistas
Rincón asturiano. Acuarela de José Manuel


Noriega. Acuarela de Valentín del Fresno. Grupo Ultramar Acuarelistas
Noriega. Acuarela de Valentín


Torre de Noriega. Acuarela de Valentin del Fresno. Grupo Ultramar Acuarelistas
Torre de Noriega, s. XIII - XIV, Acuarela de Valentín.




Dos reseñas históricas inevitables en éstas fechas...

Escapando de la influencia de los vientos alisios en la latitud de Japón, tomaron la corriente del "Kuro Shivo" y un ocho de octubre llegaron a Acapulco.

Andrés de Urdaneta (*Ordizia, +Méjico), es religioso, cosmógrafo y un marino reconocido, que por orden de Felipe II participa en la organización y viaje desde América hasta Filipinas como director marino y espiritual, en la expedición de Manuel López de Legazpi. Es el año del Señor de 1.564.

Para la ida, aprovechando los vientos, se precisaban unos tres meses de navegación, alcanzando las islas Marshall, la isla de Guam y finalmente Filipinas, pero el regreso duraba entre 6 y 9 meses, lo que originaba un coste muy alto en vidas y medios. Así que encontrar derrotas más breves era fundamental ya que muchos otros intentos habían fracasado. 

La reducción de tiempos era un propósito netamente comercial, evitando también recalar en puertos controlados por los portugueses. Este era el "Tornaviaje": ida y retorno de unas 15.000 millas marinas de navegación y una ruta marítima que España utilizaría durante los siguientes 300 años. Andrés de Urdaneta encontró la corriente que les llevaría de regreso a puerto de salida (Puerto Navidad, Méjico) en cuatro meses.

Como muchos otros, morirá en el olvido histórico.


Hace ya algunos siglos que por éstas fechas  tuvo lugar el tan discutido "Descubrimiento de América".

Fuesen o no los primeros en llegar a tales latitudes, lo cierto es que en aquellos años eran, junto a los taínos, los que navegaban por la mayoría de las islas del Caribe y por las costas del mar de las Antillas, desconocidas para el mundo occidental. Llegaron hasta la desembocadura del río Orinoco, algo más al sur de las islas de Trinidad y Tobago en su tercer viaje, y desde Punta de Caxinas hasta el golfo de Uraba en el cuarto.

Es en el tercer viaje, y éste es el asunto de hoy, en el que debido al estado de los barcos, Colón y los suyos naufragan frente a una isla aún no colonizada, Jamaica. A partir de aquí toda la escenografía es muy española. Ciento diez de los tripulantes sobrevivirán a los ataques de los indígenas, a la escasez de agua y alimentos y, como no, a las revueltas internas. Las negociaciones del almirante con los indios, salvará la vida a los suyos.

El suceso es conocido por el gobernador de la cercana Española (Santo Domingo), Nicolás de Ovando, que no acude en su auxilio, siendo rescatados un año más tarde. Para regresar a España, tanto Colón como su hijo Hernando, deberán de pagarse el viaje.

El reconocimiento será menor de lo merecido cuando los cartógrafos alemanes que confeccionan el mapa den el nombre de América al nuevo continente en honor a Américo Vespucio. Cuando reconocen el error ya es demasiado tarde.

Solamente Colombia le será fiel.